LA EDICIÓN DEL 26 DE OCTUBRE DE 2026
Rentabilidad de la IA: los límites del diagnóstico de Apollo
Según una nota del economista de Apollo difundida por TechCrunch, los márgenes y los ingresos por empleado se estancan en el ámbito estudiado. Esta observación plantea dudas sobre los beneficios financieros de la IA, pero la información disponible no permite aislar sus efectos.
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Una nota de Apollo cuestiona las repercusiones financieras ya perceptibles de la IA en las empresas. El diagnóstico recogido se refiere a indicadores agregados y merece una lectura precisa: plantea la cuestión del rendimiento de las inversiones, sin establecer por sí solo la eficacia o el fracaso de cada uso.
¿Las inversiones en inteligencia artificial ya se reflejan en las cuentas de las empresas? Una nota de Torsten Slok, economista jefe de Apollo Global Management, ofrece una respuesta escéptica. Según la reseña de TechCrunch, los márgenes de beneficio y los ingresos por empleado parecen estancarse en el grupo de empresas que examina. Slok no ve en ello señales de una mejora de la productividad atribuible a la IA.
Su ámbito de estudio es el S&P 493: el S&P 500 del que se excluyen Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla. Esta definición es esencial para entender el diagnóstico. El análisis excluye a estas grandes empresas tecnológicas; en la información disponible, no ofrece un balance detallado de cada sector ni de cada una de las empresas restantes. Por tanto, la conclusión tan categórica del economista sobre la ausencia de repercusiones financieras debe seguir atribuyéndose a su análisis.
Slok también plantea una explicación: disponer de una inteligencia cada vez más barata no bastaría para acelerar el crecimiento de la facturación o aumentar los márgenes. Insiste en el criterio necesario para tomar decisiones comerciales, así como en la responsabilidad, la confianza, la cultura y las reglas implícitas. Estos son los argumentos del autor de la nota, no una demostración independiente de los límites de todos los usos de la IA.
La distinción entre observación y causalidad es aquí decisiva. Unos indicadores agregados que parecen estables no permiten, por sí solos, determinar qué habría ocurrido sin estas inversiones. La reseña no precisa el periodo de medición, los importes invertidos por las empresas observadas ni una comparación entre las que más utilizan la IA y las demás. Por tanto, no permite calcular el rendimiento de estos gastos ni atribuir su evolución únicamente a la adopción de la IA.
La interpretación razonable es más acotada: en el ámbito presentado por Slok, los beneficios financieros esperados no son visibles a través de los indicadores citados. Para evaluar una promesa de rentabilidad, sería necesario poder vincular un uso concreto con sus costes y sus resultados. La nota plantea esta cuestión con contundencia; la información recogida no basta para resolverla para el conjunto de las empresas.