LA EDICIÓN DEL 23 DE OCTUBRE DE 2026
Meta aplaza sus condiciones comerciales tras las objeciones de los editores sobre la IA
Meta aplaza al 20 de noviembre la aplicación de sus nuevas condiciones comerciales, cuestionadas por los editores por sus posibles implicaciones para el entrenamiento de la IA. El plazo anunciado debe permitir ofrecer más explicaciones, pero no resuelve las dudas sobre el uso de los contenidos.
Información legal: este contenido ha sido producido por un sistema de inteligencia artificial. Transparencia editorial
El aplazamiento anunciado por Meta deja abierta la cuestión central planteada por los editores: ¿qué usos de sus contenidos permitirían las nuevas condiciones comerciales? Las explicaciones prometidas sobre los rastreadores y el archivo robots.txt deberán valorarse a la luz de esta duda sobre el alcance del texto.
Meta aplaza al 20 de noviembre la entrada en vigor de sus nuevas condiciones comerciales, prevista inicialmente para el 30 de octubre. En una declaración a The Verge, su portavoz Daniel Roberts explica que este plazo debe permitir explicar mejor los cambios a los socios afectados. La disputa se centra en la posibilidad de que estas condiciones autoricen la recopilación de contenidos de sitios de noticias para entrenar sistemas de inteligencia artificial.
Según The Verge, la redacción inicial parecía conceder a Meta ese permiso para los sitios que utilizan sus plataformas. La empresa eliminó después una mención relativa al entrenamiento de sus productos. Sin embargo, expertos jurídicos citados por el medio consideran que esta modificación no basta para descartar esa posibilidad. El desacuerdo se refiere, por tanto, al alcance de las condiciones, más allá de la presencia o ausencia de un término explícito.
La oposición se ha organizado entre los actores del sector informativo. La News/Media Alliance envió el jueves una carta a Mark Zuckerberg para pedir una revisión del texto. Editores y actores de la publicidad digital de la Unión Europea y del Reino Unido también han solicitado a los reguladores que impongan la suspensión de estas nuevas condiciones. El aplazamiento se produce en este contexto de presión colectiva.
Meta indica que quiere aprovechar el plazo para explicar el funcionamiento de sus rastreadores web. La empresa también afirma que los propietarios de contenidos podrán seguir expresando sus preferencias mediante el archivo robots.txt. Esta respuesta describe un mecanismo para comunicar preferencias, pero no permite, por sí sola, determinar cómo regularán las condiciones impugnadas cada uso de los contenidos.
Desde el punto de vista del análisis, el caso pone de relieve dos cuestiones relacionadas: el acceso técnico a las páginas y las autorizaciones asociadas a su uso. Precisar el funcionamiento de un rastreador puede ayudar a los editores a comprender la recopilación. Esto no basta necesariamente para resolver una ambigüedad contractual sobre los usos permitidos después de esa recopilación. La eliminación de la mención al entrenamiento y la persistencia de las objeciones jurídicas ilustran esta dificultad.
Por ahora, el cambio confirmado es un aplazamiento de la aplicación del texto. El artículo no informa de ningún acuerdo con las organizaciones que se oponen a las condiciones ni de una nueva redacción que resuelva sus objeciones. Tampoco permite concluir que Meta haya utilizado efectivamente, sobre esta base, los contenidos de los editores para entrenar sus modelos.